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Ho’oponopono, detrás de las cámaras

Muchos de ustedes expresan su preocupación por la veracidad y calidad de quienes enseñan Ho’oponopono. Muy frecuentemente, me escriben y preguntan si le di permiso a este o a aquel para que enseñe después de que tomó el seminario una sola vez conmigo, y yo les aclaro que tengo permiso para usar el material registrado, pero no tengo permiso para dar permiso de enseñar.

Lo importante, y lo que siempre me piden que siga aclarando mis organizadores de diferentes partes del mundo, es que Ho’oponopono no se enseña sólo a través de las palabras. Y es por eso que, como dice Ihaleakalá: “Parece fácil enseñarlo pero no lo es”. Esta vez en Rumania, gracias a mi interacción con una niña, pude demostrar este concepto de manera práctica y en el momento.  Esto también fue una confirmación excelente para mí, ya que siempre aprendo mucho de los niños que vienen al seminario; los disfruto y me encanta tenerlos allí. Como siempre les digo, a los niños no se les puede engañar.

Esta última vez en  Bucarest, vino al seminario una niña de 5 años con su mamá, que estaba tomando el seminario por segunda vez. La niña le había pedido que la próxima vez la llevara con ella. En varios momentos del seminario, la niña caminaba y se paseaba de un lado al otro frente a mí. Me miraba y observaba mientras yo hablaba y luego me traía unos dibujos muy coloridos y hermosos que ella misma pintaba para mí y donde me escribía que me amaba. La audiencia, por supuesto, era testigo de esto, y todos sonreíamos. En un momento, yo pregunté: “¿Ustedes creen que estoy recibiendo estas cartas de amor por lo que estoy diciendo a través de las palabras? De ninguna manera. Ella puede ver lo que no les digo. ¡Ella puede ver el trabajo (la limpieza) que hago mientras hablo!” De esta manera  comprobé que lo más importante es el trabajo que hacemos entre bambalinas, con nosotros mismos. Es también muy importante la limpieza y la preparación que hacemos antes, durante y después.

Recibimos increíbles beneficios cuando tomamos un seminario de Ho’oponopono con alguien que lo transmite con permiso y, sobre todo, está preparado porque ha tomado muchos seminarios de Ho’oponopono y, especialmente, porque lo ha practicado por mucho tiempo. También es importante que la persona no practique ninguna otra técnica aparte de Ho’oponopono, para estar seguro de que su niño interior no esté confundido y que será capaz de hacer la limpieza en automático. Es importante que esa persona sepa cómo preparar la sala para convertirla en un refugio, para que la sala misma nos ayude a limpiar y nos proteja. Así es, cuando enseñamos Ho’oponopono correctamente y con permiso, recibimos escudos de protección del Universo. Es por eso que la gente suelta allí cosas que le hubiese llevado varias vidas soltar de otro modo. Las bendiciones en estos casos son indescriptibles.

Otra clave de que un seminario o taller de Ho’oponopono se realiza de manera correcta es que, en general, estos seminarios nos dejan un poco cansados, por la cantidad de limpieza que se lleva a cabo durante el entrenamiento. Yo siempre le recuerdo a mi audiencia: “Aunque parezca que estuvieron allí sin hacer nada, en los seminarios se hace mucho trabajo y, por eso, si sienten que al llegar a casa se quieren ir a dormir, adelante, ni lo piensen. Háganle caso a su cuerpo y váyanse a la cama”. Es notable también que las personas que sufren de insomnio, o tienen dificultades para dormir, regresan al otro día y me comentan que hacía mucho tiempo que no dormían tan bien, ¡por tantas horas y sin despertar!

El Dr. Ihaleakalá siempre dice: “Mientras estén en esta sala, estarán totalmente protegidos. Afuera ya depende de ustedes.” Una vez le pregunte que hacían nuestros niños interiores mientras estábamos en el seminario y él me contestó: “Mientras están aquí, sus Unihipilis (niños interiores) se llevan bien, juegan a las cartas, etc. Afuera de aquí, la cosa cambia”.

¡Hay gente que confía tanto en el poder de estos seminarios que los toman en ausencia! ¿Te imaginas? ¡La gente ve los resultados incluso cuando participa en ausencia! Como diría el Dr. Ihaleakalá: “Ellos son inteligentes; saben que lo que se borra de los presentes también se borrará de ellos”. Claro que esto solo es posible cuando el proceso se realiza correctamente y se tiene al Universo allí, protegiendo y preparando todo para que esto suceda.

La Divinidad nos dice: Cuando tú te mueves, “YO” me muevo. Cuando tú das un paso, “YO” doy un paso. Pero cuando tú te estiras, “YO” limpio el camino. Pero ni un minuto antes ni un minuto después”. Es por eso que a veces, antes de comprometernos, las cosas dan miedo. Primero tú necesitas dar ese primer paso, ofrecer ese voto de confianza. Yo sé que da miedo y que por eso buscamos excusas, pero cuando confiamos, ¡el éxito está asegurado!

No te puedes dar ni una idea de las bendiciones que recibes cuando le muestras al Universo que confías.
El seminario es algo que ocurre entre la Divinidad y tú. Es también por esto que si no pagas no lo recibes. El valorarlo y valorarte, que te lo mereces y te lo regalas, inclusive el hecho de estirarte (sentir los miedos y hacerlo igual) si no puedes pagarlo, son diferentes formas de mostrar al Universo que confías.

Como dice el Dr. Hew Len, durante el seminario trabajamos con memorias muy tóxicas. Estoy consciente de que mis peores enemigos vienen a mis seminarios, y lo hacen para darme a mi otra oportunidad de corregir, de reparar. También sé que solo cuando yo limpio es que tú recibes lo que es correcto y perfecto para ti y especialmente la protección. No todos reciben o escuchan lo mismo, ¿lo sabías? Dios no nos trata como ganado. Recibes en base a lo que das. Cada uno de nosotros es único y recibe lo que es correcto y perfecto para sí, pero para eso, la persona que enseña tiene que saber ¡estar en cero y limpiar mientras habla!

Quienes enseñamos, lo hacemos por nosotros. La era del sacrificio se acabó. Si conseguimos que uno de ustedes borre, lo que se borra de ustedes se borra de nosotros. ¡Dicen que enseñamos lo que necesitamos aprender! Yo siempre les digo a mis estudiantes que yo tengo más que borrar que ellos. ¡Por eso estoy en el frente!

Si yo no sé lo que es correcto para mí, ¿cómo puedo saber lo que es correcto para ti? Lo mismo ocurre si me preguntas algo y yo te doy la respuesta incorrecta porque no tengo la práctica de limpiar y reacciono en base a mis memorias en vez de la inspiración. Esto no es bueno ni para mí ni para ti. Todo trae consecuencias.

Todos necesitamos seguir tomando cursos de Ho’oponopono para seguir limpiando y funcionando más en base a la inspiración. Ho’oponopono es un re-entrenamiento y necesitas tomarlo muchas veces y seguir escuchando la información para poder reeducarte y reeducar a tu Unihipili (niño o niña interior).

Te amo,
Mabel

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